7 comentarios:

  1. Si a alguien hubiera podido parecerle que Podemos venía a regenerar la vieja política, la esperanza ha durado bien poco, en Cataluña ha quedado demostrado que el federalismo republicano y el derecho a la autodeterminación de los pueblos, sólo eran reclamos publicitarios.

    El espejismo llamado “Podemos” se desvanece en el aire ante la sonrisa malévola de Alberto Garzón que ha ganado la partida, al fin, era más de lo mismo, una izquierda enamorada de sí misma, paralizada en la autocomplacencia, cuando no cómplice y coartada de la partitocracia monárquica, el papel asignado al PCE desde la muerte de Franco y a IU desde su fundación.

    Está muy claro, hoy igual que hace cuarenta años, Franco lo dejó todo “atado y bien atado”, y la única opción que deja el régimen del 78 a la disidencia es literalmente echarse al monte, como recientemente ha podido comprobar el president Carles Puigdemont.

    Y de lxs anarquistas como de lxs duendes burlonxs, algunxs cree que existen pero nadie ha visto nunca a ningunx, al menos, en Zaragoza, y no hay razones objetivas para pensar que eso pueda cambiar a corto plazo, porque los males que nos aquejan no son producto de entes abstractos, como algunxs pretenden hacer creer, sino de personas, ególatras y sectarixs, instalados en la impostura ideológica y el anarcoanalfabetismo desde hace décadas.

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  2. El Estado nunca ha escatimado recursos para someter a la gente, sea a latigazos como hasta el final de la 2ª GM, o como viene sucediendo desde entonces hasta ahora, seduciendo y embruteciendo la sensibilidad hasta la idiotez, porque la alienación en el siglo XXI, como dicen los economistas, ha llegado a su máximo histórico.

    En Zaragoza la pobreza intelectual es tan extrema que en vez de luchar contra el Estado y la propiedad privada, en medios libertarios la infiltración situacionista (acompañada por la estupidez primitivista) (1) y su amodorramiento burgués, ha sido tan exitosa, que ha conseguido hacer de la comida eje de la lucha y lo que es peor, “casus belli” entre compañerxs, motivo de división y confrontación, y hoy, consecuencia de esta infiltración los grupos de afinidad se han transformado en sectas, más preocupadas por la “armonía familiar en la mesa” que por el anarquismo, y vanguardias dirigentes, convertidas en autoridades alimentarias, sin ninguna validez científica, que imponen sus caprichos nutricionistas a borregxs, sin criterio propio, incapaces de saber elegir lo que es bueno o malo para ellxs.

    La intolerancia vegana (inseparable del anarcoanalfabetismo) ya es un problema en los espacios libertarios, aunque se quiera seguir mirando para otro lado.



    (1)Fenómeno caracterizado en oportunistas como Miguel Amorós y Félix Rodrigo Mora (Heriberto García Díaz) o Carlos Taibo.

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  3. “Un pesimista es sólo un optimista bien informado”, frase de un poema del libro “Rincón de Haikus” del escritor uruguayo Mario Benedetti.

    Y mientras unxs sustituyen las ideas anarquistas con preocupaciones burguesas relacionadas con la gastronomia y el turismo “solidario”, aún más lejos del anarquismo (anarcosindicalismo) tenemos el criadero reformista de burócratas sindicales y liberadxs que es la CGT, y en el colmo del disparate reaccionario, la secta de xxxxxxxxx, la Escuela de Falangistas de Miguel Servet desde donde el fascista matón de barrio lleva décadas imponiendo su autoridad, las más de las veces con juego sucio, y desarrollando su labor “pedagógica” al servicio del Ministerio del Interior.

    No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante, así que no soy pesimista con respecto al futuro, pero el presente en Zaragoza no puede ser más desalentador.

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  4. El anarquismo, enemigo mortal de la moral judeo cristiana que tanto peso tiene en el marxismo y en el capitalismo de libre mercado, no es nada antropocéntrico, y a los delirios de la megalomanía capitalista oponemos una relación orgánica con la naturaleza. Sabemos que las personas que tratan mal a los animales, también tratan mal a las personas (que no dejamos de ser animales), y a las plantas. Kropotkin, Elisée Reclus o Bookchin, ejemplifican muy bien esa preocupación anarquista por la ecología, y el desastre medioambiental (cambio climático, contaminación, deforestación, agotamiento de acuíferos, explotación abusiva de recursos, etc), es la consecuencia directa del estúpido comportamiento antropocéntrico capitalista.

    El menú tiene una importancia relativa cuando un 11% de la población mundial sufre hambre (según datos de la FAO de 2017), o se es el tercer país de Europa en pobreza infantil. Lo deseable sería una comida variada y equilibrada para todos, eliminando en la medida de lo posible el sufrimiento animal y vegetal. La alimentación, como la vivienda o el vestir, para ser orgánica ha de interrelacionarse con el medio, respondiendo a un proceso de necesidad, adaptación y cambio, con más o menos interferencias(1) pero buscando siempre la racionalidad y el buen juicio.

    En homínido antecesor que comía fruta y bajó de los árboles para caminar erguido, ante una necesidad energética, como otros mamíferos, aves o peces, se hizo omnívoro. Primero fue carroñero oportunista, disputándose las presas con hienas y buitres, para luego poco a poco ir especializándose como cazador recolector, y producto de una sociedad cuya esperanza de vida en su mejor momento no llegaba a los 23 años, vino la aberración neolítica con sus ciudades-Estado, sus castas sacerdotales y sus reyes, que convirtió al embrutecido e idiotizado cazador (siempre en el límite de la supervivencia y sin tiempo para nada), en el guerrero que defiende los rebaños y los almacenes de comida , el militar que luego será héroe, dios o pariente de dioses, en una sociedad sometida, jerarquizada y dividida en clases sociales, modelo de explotación del que sustancialmente aún no hemos podido librarnos.

    Que cada cual coma lo que pueda y quiera, sin forzar la naturaleza, es la máxima anarquista, con libertad absoluta de elección, sin restricciones ni hipócritas censuras morales. Sobre la riqueza y variedad de la propuesta anarquista y los “menús”, acabo con este fragmento del precursor de las comunas Charles Fourier (1772-1837), “De todo ello se infiere que los manjares de tercera calidad, que serán el remedio del pueblo para salir del paso, sobrepasarán en delicadeza a los que ahora son la delicia de nuestros gastrónomos. En cuanto a la variedad de los cubiertos que reinará en las mesas del pueblo, no podemos estimarlos en menos de treinta a cuarenta platos, renovados en una tercera parte todos los días, con una docena de bebidas diferentes y variadas en cada comida. Sin duda alguna bastaría una tercera parte de semejante comida para sobrepasar todos los deseos del pueblo, pero el orden combinado no se alía en ningún sentido con la mediocridad ni la moderación. “ (2)



    (1) La moral judeo cristiana o la colonización cultural (made in USA), serían algunas de esas interferencias, y a otro nivel entre los más idiotas en las últimas décadas, el esoterismo milagrero sacaperras new age.

    (2) “Teoría de los cuatro movimientos y de los destinos generales”, Charles Fourier. Barral Editores S.A., Barcelona, 1974. Pág. 203

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  5. Lo peor del asunto y el colmo del disparate, es la pretensión de presentar “el menú vegano” como una cuestión de coherencia ideológica para despelote del comercio y una industria alimentaria que crece cada día disfrazada de humanismo, ecología y antiespecismo, haciendo caja atrapando idiotas seducidos por las etiquetas de sus productos, envueltos en una falsa aureola de superioridad moral y vida saludable.
    Publicidad engañosa y estupidez intelectual se dan la mano, creando necesidades donde antes no las había, en provecho de empresarios sin escrúpulos y charlatanes, que aumentan sus cuentas de beneficios con un nuevo nicho de mercado, clientes que antes del destrozo posmoderno (y la invasión situacionista y sus “expertos” en macrobiótica dando patadas a los libros de ciencia) eran frontalmente enemigos de la industria y el comercio (cualquier tipo de comercio o industria capitalista), y renuentes a dejarse embaucar con trucos publicitarios, mercachifes y gurús, hoy nada exigentes y con cero de formación ideológica, hacen cola en la secta religiosa vegana, sometiéndose a sus ritos, mitos y dogmas, a la doctrina de sus diáconos, presbíteros, obispos, arzobispos y cardenales, todos “expertos” –en distintos grados- en macrobiótica, y con la misma vocación misionera que los católicos, y en general de todas las sectas cristianas, imponiendo su intolerancia a base de dar la tabarra, lavando cerebros, y metiéndose hasta en la sopa.

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  6. Esto de los veganos intolerantes y el sufrimiento animal (que no vegetal), a mi me recuerda lo de los cabronazos que se pegan la vida jodiendo al prójimo pero luego por ciento veinte euros al año apadrinan a un niño en África, y con eso creen aliviar sus conciencias.

    Se han preguntado estos veganos intolerantes expertos en anemias, cuántos animales mueren en la producción de los alimentos vegetales que consumen, por ejemplo el impacto ecológico y las consecuencias en sufrimiento para las personas y el resto de animales que está teniendo en Paraguay, Argentina, Bolivia o Brasil, el aumento del consumo de soja en Europa.

    En un futuro lejano, el progreso, que se define como movimiento y cambio, eliminará todo sufrimiento animal y vegetal de nuestra alimentación, y también acabará con el sufrimiento de las temporadas de setas, pero para que esa utopía hoy, sea posible mañana, antes será necesario destruir el capitalismo, y priorizando objetivos, acabar con la vergonzosa lacra del hambre en el mundo, redistribuyendo los alimentos, con el buen juicio de esa nueva humanidad para gestionar sus recursos racionalmente, y no como por ignorancia siguiendo la costumbre, se viene haciendo desde el principio de los tiempos, en beneficio de sólo unos pocos.

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  7. Diez años organizando el “Mundialito antirracista de Zaragoza”, como si fomentar la competitividad y montar un campeonato de fútbol tuviera algo que ver con el antirracismo, y como si no tuviéramos suficiente fútbol en nuestras vidas, como si no hubiera suficientes corazones generosos y desinteresados (entiéndase el sarcasmo) dispuestos a promocionar y difundir tan bella (idem) y lucrativa afición, instrumento de control social, utilizado por el Estado para fomentar los peores instintos de las masas, entre ellos el racismo, y pervertir los valores personales, ante la expectativa de vivir sin trabajar dándole patadas a una pelota y disfrutar del éxito social. ¿Cómo no va a crecer la extrema derecha en Zaragoza, cuando la idiotez e inconsistencia intelectual de la izquierda, se dedica a organizar campeonatos de fútbol como actividad recreativa/reivindicativa? Una vez más tirando piedras sobre su propio tejado, con una elección que sólo sirve al sistema que supuestamente pretenden combatir, presentándose en sociedad como ideológicamente idiotas. Y lo que es peor frivolizando un tema gravísimo en la ciudad, el racismo, que queda así desdibujado envuelto en una actividad lúdica.

    Por otra parte soy omnívoro de preferencia vegetariano crudívoro, partidario de la permacultura y la agricultura natural de Masanobu Fukuoka, enemigo de las energías contaminantes y del automóvil como vehículo de locomoción masificado, soy anarquista. Y me da ganas de vomitar ver los espacios mal autodenominados anarquistas convertidos mor de la infiltración situacionista (marxistoide) y primitivista (derechista), en clubs gastronómicos y recreativos que organizan comidas veganas y paseos en bicicleta, en vez de difundir las ideas anarquistas. Ya está bien de engaños. Una secta con sus gurús gobernando el estómago de sus adeptxs, y organizándoles el tiempo de ocio, no es un grupo de afinidad, ni una asamblea anarquista ni de lejos, más bien es un engendro marxistoide (la vanguardia dirigente cuida de las masas y planifica sus vidas) aderezado con la proverbial burricie reaccionaria característica de los primitivistas.

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