FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS DEL ESTADO-NACIÓN

En el pasado la historia de los Estados a menudo fue identificada por la historia de sus gobernantes, a quienes se les otorgaban cualidades casi divinas. Esta práctica cambió con el ascenso del Estado-Nación. Ahora todo el Estado ha sido idealizado y elevado a un nivel divino.


1. NACIONALISMO

Suponiendo que comparáramos el Estado-Nación con un dios viviente, el nacionalismo sería la religión correspondiente. A pesar de algunos elementos en apariencia positivos, el Estado-Nación y el nacionalismo muestran características metafísicas. En este contexto, el beneficio capitalista y la acumulación de capital aparecen como categorías envueltas en el misterio. Hay una red de relaciones contradictorias detrás de estos términos que está basada en la fuerza y la explotación. Su lucha hegemónica por el poder sirve a la maximización de los beneficios. En este sentido, el nacionalismo aparece como una justificación cuasi-religiosa. Sin embargo, su verdadera misión es su servicio a un Estado-Nación virtualmente divino y su visión ideológica que impregna todas las áreas de la sociedad. Artes, ciencia y conciencia social: ninguna de ellas es independiente. Por lo tanto, una verdadera ilustración intelectual necesita un análisis fundamental de estos elementos de la modernidad.

2. LA CIENCIA POSITIVISTA

El paradigma de una ciencia positivista o descriptiva forma otro pilar ideológico del Estado-Nación. Aviva la ideología nacionalista pero también el laicismo, el cual ha tomado la forma de una nueva religión. Por otro lado, es uno de los fundamentos ideológicos de la modernidad y sus dogmas han influenciado las ciencias sociales notablemente.
El positivismo puede ser circunscrito como una aproximación filosófica que está estrictamente confinada a la apariencia de las cosas, la cual fundamenta con la realidad misma. Dado que en el positivismo la apariencia es la realidad, nada que no tenga apariencia puede ser parte de la realidad. Sabemos por la física cuántica, la astronomía, algunos campos de la biología e incluso por la esencia del pensamiento en si mismo que la realidad ocurre en mundos que están más allá de lo observable. La verdad en la relación entre lo observado y el observador se ha mitificado al punto de que ya no encaja en ninguna escala física o definición.

El positivismo niega esto y así, hasta cierto punto, se asemeja a la adoración del ídolo de tiempos remotos, donde el ídolo constituye la imagen de la realidad.

3. SEXISMO

Otro pilar ideológico del Estado-Nación es el sexismo que impregna toda la sociedad. Muchos sistemas civilizados han empleado el sexismo para preservar su poder. Reforzaron la explotación de las mujeres y las utilizaron como una valiosa reserva de mano de obra barata. Las mujeres también son consideradas un recurso valioso en tanto y en cuanto producen descendencia y proveen a  la reproducción del hombre. De esta forma, la mujer es tanto un objeto sexual como una mercancía. Ella es una herramienta para  la preservación del poder masculino y puede progresar, en el mejor de los casos, para convertirse en un accesorio de la sociedad masculina patriarcal.
Por un lado, el sexismo de la sociedad del Estado-Nación fortalece el poder de los hombres, por el otro, el Estado-Nación torna su sociedad en una colonia a través de la explotación de las mu jeres.
Con respecto a esto, las mujeres también pueden ser consideradas como una nación explotada. En el curso de la historia de la civilización el patriarcado consolidó el marco tradicional de las jerarquías, el cual en el Estado-Nación está estimulado por el sexismo. El sexismo enraizado socialmente es como el nacionalismo, un producto ideológico del Estado-Nación y del poder.
El sexismo socialmente enraizado no es menos peligroso que el capitalismo. El patriarcado, sin embargo, intenta esconder estos hechos a toda costa. Esto es comprensible con la vista puesta en el hecho de que todas las relaciones de poder e ideologías estatales están estimuladas por conceptos y comportamientos sexistas. Sin la represión de las mujeres la represión de la totalidad de la sociedad no es concebible. Mientras que por un lado el sexismo dentro de la sociedad del Estado-Nación da al hombre el máximo poder, por el otro, transforma a la sociedad a través de la mujer en la peor colonia de todas.
De ahí que la mujer sea la sociedad histórica de la nación-colonia que ha alcanzado su peor posición dentro del Estado-Nación. Todo el poder y las ideologías estatales provienen de comportamientos y actitudes sexistas. La esclavitud de la mujer es el área social más profunda y disfrazada, donde todos los tipos de esclavitud, opresión y colonización tienen  lugar.
El capitalismo y el Estado-Nación actúan con total conciencia de esto. Sin la esclavitud de la mujer ninguno de los otros tipos de esclavitud pueden existir o siquiera desarrollarse. El capitalismo y el Estado-Nación denotan al varón más institucionalmente dominante. Dicho más valiente y abiertamente: el capitalismo y el Estado- Nación son la monopolización del varón despótico y explotador.

4. RELIGIOSIDAD

Incluso si actúa en apariencia como un Estado secular, el Estado- Nación no se rehúsa a usar una mezcla de nacionalismo y religión para sus propósitos. La razón es simple: la religión aún juega un papel importante en algunas sociedades o en parte de ellas. Con respecto a esto, el Islam es en particular muy ágil.
Sin embargo, la religión en la edad de la modernidad ya no juega su rol tradicional. Ya sea una creencia moderada o radical, la religión en el Estado-Nación ya no tiene una misión en la so- ciedad. Sólo puede hacer lo que le permite el Estado-Nación. Su influencia aún existente y su funcionalidad, que puede ser mal utilizada para la promoción del nacionalismo, son aspectos interesantes para el Estado-Nación. En algunos casos la religión incluso asume la parte del nacionalismo. La Shi´ah de Irán es una de las más poderosas armas ideológicas del Estado iraní. En Turquía la ideología sunni juega un rol similar pero más limitado.



LOS KURDOS Y EL ESTADO-NACIÓN

Tras la breve introducción precedente sobre el Estado-Nación y sus bases ideológicas, veremos ahora por qué la fundación de un Estado-Nación kurdo separado no tiene sentido para los kurdos. A lo largo de las últimas décadas los kurdos no sólo han luchado contra la represión de los poderes dominantes y por el reconocimiento de su existencia. También lo han hecho por la liberación de su sociedad del dominio del feudalismo. De ahí que no tenga sentido reemplazar las viejas cadenas por nuevas o incluso intensificar la represión. Esto es lo que significaría la fundación del Estado-Nación en el contexto de la modernidad capitalista. Sin oposición contra la modernidad capitalista no habrá lugar para la liberación de la gente. Esta es la razón por la cual la fundación de un Estado-Nación kurdo no es una opción para mí. El llamado a un Estado-Nación aparte resulta de los intereses de las clases gobernantes o de los intereses de la burguesía pero no refleja los intereses de la gente ya que otro Estado sólo sería la creación de injusticia adicional y restringiría el derecho a la libertad incluso más. La solución a la cuestión kurda necesita, por lo tanto, hallarse en un acercamiento que debilite a la modernidad capitalista o la haga retroceder. Hay razones históricas, peculiaridades sociales y desarrollos reales además del hecho de que el área de asentamiento de los kurdos se extiende sobre los territorios de cuatro países diferentes, lo cual hace indispensable una solución democrática. Lo que es más, hay también un hecho importante: que todo Medio Oriente sufre de déficit democrático. Gracias a la situación geoestratégica del área del asentamiento kurdo, proyectos democráticos kurdos exitosos prometen adelantar la democratización   de Oriente Medio en general. Llamemos a este proyecto democrático Confederalismo Democrático.

CONFEDERALISMO DEMOCRÁTICO

Este tipo de autoridad o administración puede ser llamada administración política no estatal o democracia sin Estado. Los procesos de toma de decisión democráticos no deben ser confundidos con los procesos conocidos de la administración pública. Los Estados sólo administran mientras que las democracias gobiernan. Los Estados están fundados en el poder, las democracias están basadas en el consenso colectivo. El mandato en el Estado está determinado por decreto, aunque puede en parte ser legitimado a través de elecciones. Las democracias usan elecciones directas. El Estado usa la coerción como medio legitimo. Las democracias se apoyan sobre la participación voluntaria.
El Confederalismo Democrático está abierto a otros grupos y facciones políticas. Es flexible, multicultural, anti-monopólico, y orientado hacia el consenso. La ecología y el feminismo son sus pilares centrales.
En el marco de este tipo de autoadministración, una economía alternativa se vuelve algo necesario, lo que incrementa los recursos de la sociedad en lugar de explotarlos y así hace justicia a las múltiples necesidades de la sociedad.

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