LA POLICÍA DESALOJA EL "PARAGUAS" EN ZARAGOZA

Hoy 30 de junio la policía nacional ha desalojado violentamente el edificio que lxs “indignadxs” del 15-M habían okupado en la calle Lagasca. Un herido ha debido ser hospitalizado consecuencia de la agresión. El edificio, propiedad del Grupo La Caixa llevaba muchos años en desuso, objeto de la más sangrante especulación, a espera de tiempos más rentables para su venta.

Muy democráticamente el Estado admite la denuncia de los responsables del malestar general y pone su máquina represora al servicio de la operación especulativa de La Caixa.

Y es que mientras lxs “ciudadanxs” de bien, realicen “peticiones democráticas” de reforma del Sistema y se limiten al ejercicio del derecho a la queja, este y cualquier otro movimiento similar serán bien tratados y ensalzados por los medios y el Estado. Eso sí, en cuanto se toca la Propiedad, que es el alma del Sistema, y más aún cuando esta propiedad es del Banco-Dios, el Estado pone en acción todos sus resortes para impedirlo. La prensa deja de mimarlos y el Estado se revela como lo que es, el defensor sólo de lxs ricxs.

Este es un ejemplo más de la violencia ecónomica que nos machaca a la mayoría todos los días, de la que nunca se habla en los medios, y que se disfraza en los discursos de lxs políticxs,  ante la que no cabe el pacifismo.

Nuestrxs simpáticxs lectorxs puede presentar una queja y expresar su malestar por lo sucedido esta mañana en cualquiera de las oficinas de La Caixa, que podéis encontrar en:


Dicha institución facilita las hojas de reclamación a tal efecto…





3 comentarios:

  1. Hemos conocido lo que da de sí la revuelta (aplaudida) de los buenos. Si se subleva mañana la gente mala, yo estaré ahí. Lo Dado ha querido "recuperar", "asimilar", el 15-M. Tal vez lo incorporó como un momento travieso de la Organización. Yo creo que sí. Pronto se sacarán los cuchillos en legítima defensa, entonces se manifestarán los peores, los insobornables, los imprescindibles. ¿Quedamos?

    ¿No hemos aprendido nada de los modos en que se gestiona nuestro malestar? ¿No reconocemos en la reciente publicística de “la indignación” la misma trampa de siempre: invitación a quemarnos en luchas “educadas”, para que se prorrogue el Más Indignante de los Sistemas?

    ¿Todo esto no es obvio? ¿No lo han respirado, hasta extremos de asfixia, en primer lugar las excelentes personas que, estando contra el Sistema, quisieron acudir allí donde algo se movía, o parecía que se movía?

    Aceptando mi impopularidad en muchos medios; separándome, a este respecto, de Galeano, Fabretti, Boron, García Calvo y otros autores dignos de estima por lo que escribieron, pero susceptibles de reserva por lo que no han sabido leer en este “aquí y ahora”; tras haber padecido insultos y desavenencias por parte de algunos “indignados”, solo digo esto:

    Pronto se manifestarán los insobornables, los que no admiten cantos de sirena, los que están mal porque todo está mal, y saben que hay muchísimos (aparte de los especuladores, los banqueros, los políticos,...) que están mejor porque todo va mal.

    Se manifestarán y no cosecharán aplausos en la prensa, ni recaudarán espacios en los otros medios de comunicación. Se pasarán por el culo toda LEY ELECTORAL, porque verán la misma miseria en los partidos pequeños que en los grandes; y no reclamarán lo que no tienen (trabajo, vivienda, futuro, democracia real) para no apestar.

    Pero harán cosas y nombrarán la verdad.

    ¿Estamos con ellos o jugamos a celebrar lo integrado?

    Pedro García Olivo
    www.pedrogarciaolivoliteratura.com

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  2. LO LLAMAN REVOLUCIÓN Y NO LO ES
    Revoluciones políticas son esas que cambian los regímenes políticos. Revoluciones sociales, son aquellas que transforman las estructuras sociales. La revolución inglesa de 1688/89 fue una revolución política. La revolución francesa de 1789 fue una revolución social (además de política). Si el 15-M consiguiera tumbar la Monarquía, cosa muy improbable, se habría convertido en una revolución política. Pero no será una revolución social hasta que no altere profundamente la estructura social y sus relaciones.
    Si analizamos las "reivindicaciones" de este movimiento -esto es, sus peticiones al Señor- estas no van mucho más allá de la solicitud de ciertas reformas electorales, de mantenimiento de servicios públicos, de castigo contra la corrupción y de control de la rapiña financiera, al menos por el momento (porque este no sería el primer movimiento en radicalizar sus propuestas). En el mejor de los casos, algunos llegan a cuestionarse la Monarquía, pero en ninguno la propia existencia del Capitalismo, de la Banca, del Trabajo alienado, de la Sociedad de Consumo, de la lógica de crecimiento, del Estado, de "España" etc etc etc. Como vemos, las suyas son, basicamente, propuestas de reforma, y sólo en algún caso, y creo que no de forma abanicada por las manos de las plazas, llegan a algún planteamiento de "revolución política". ¿Por qué pretenden presentarse como una revolución si no lo es?
    Ni aquella es Democracia, ni esta revolución: aquí nada es lo que se dice ser. Nada es lo que parece, y menos aún lo que pretende ser. En la "era del vacío", en la orgía de las apariencias, lo importante no es el contenido, no es la conciencia. Lo realmente importante es el espectáculo, el vestido, el cuerpo, la parafernalia.
    Los indignados se sienten "protagonistas" de una "revolución pacífica". Nadie se apuntaría si esta no fuera una "revolución espectacular". (Muchos estamos cansados de estar media docena en la plaza denunciando, dramatizando, expresando, "ladrando nuestro resentimiento" sin televisiones ni redes sociales, ante la indiferencia de las masas: ese no es un proyecto seductor, porque es un fracaso asegurado; sin embargo este no, el 15-M "hará historia", y lo hará porque tristemente lo es desde su inicio).
    Es esta la condición emocional básica del movimiento y lo que arrastra a las masas hacia él, lo que las mueve: "Yo" estuve allí, en el centro de la revolución, en la "zona cero" de la revolución. "Yo" la protagonicé. Y efectivamente todo el ritual es "revolucionario": asambleas, pancartas, concentraciones, manifiestos... ¿Quien puede negarlo?
    Nacho Mato
    http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/17981

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  3. Estoy muy de acuerdo con Pedro García Olivo y con Nacho Mato, sólo matizar que la revolución francesa de 1789 fue una revolución política y burguesa, no fue una revolución democrática y mucho menos una revolución social. Saludos

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